Es la primera pregunta que hace cualquier empresa y la más difícil de contestar en una frase: ¿cuánto cuesta un vídeo corporativo?
La respuesta honesta es que depende, pero eso no ayuda a nadie. Así que vamos a desglosarlo con rangos reales de mercado en España y, sobre todo, a explicar qué hay dentro de cada uno — que es lo que de verdad necesitas saber para no comparar peras con manzanas cuando te lleguen tres presupuestos distintos.
Los rangos que se manejan en España
Estos son los tramos habituales del mercado español en 2026:
| Tipo de proyecto | Rango | Días de rodaje |
|---|---|---|
| Vídeo testimonial o entrevista | 2.000 – 5.000 € | 1 |
| Vídeo corporativo de presentación | 5.000 – 12.000 € | 1 – 2 |
| Serie de vídeos formativos | 15.000 – 30.000 € | 2 – 4 |
| Branded content o minidocumental | 20.000 – 50.000 € y más | 3 – 5+ |
Fuente: rangos publicados por productoras españolas en 2026, entre ellas RedNoise Films. Verás cifras más bajas en portales de servicios: ojo con lo que incluyen.
Por qué varía tanto el precio
Porque un vídeo no es un producto de catálogo. Es un proceso, y hay cuatro partidas donde se va el dinero.
1. Preproducción: lo que no se ve y lo que más se nota
Guion, concepto, localizaciones, casting, permisos, plan de rodaje. Es la parte que el cliente no percibe y la que decide si el resultado funciona.
Es también el primer sitio donde se recorta cuando alguien quiere abaratar, y por eso hay tantos vídeos corporativos correctos técnicamente que no consiguen nada. Nadie decidió antes qué tenían que conseguir.
2. Producción: el día de rodaje
Aquí entra el equipo humano —dirección, cámara, sonido, iluminación, producción— y el material. Una jornada con dos personas y equipo básico no cuesta lo mismo que una con seis personas, iluminación de plató y un actor.
Un dato que sorprende a mucha empresa: el coste no lo marca la cámara, sino cuánta gente y cuántas horas hacen falta.
3. Postproducción: normalmente más horas que el rodaje
Montaje, etalonaje, sonido, música con licencia, grafismo, versiones para cada plataforma. Es habitual que la postproducción consuma más horas que el rodaje, y casi siempre es la partida peor entendida en un presupuesto.
Ojo con las versiones: adaptar un vídeo a vertical, a 15 segundos y a subtitulado no es «exportar otra vez». Es volver a montar.
4. El valor creativo
Aquí está la diferencia entre un proveedor y un socio. Una idea que hace que el vídeo funcione no se factura por horas, y es justamente lo que separa un presupuesto de 3.000 € de uno de 15.000 € para lo que a simple vista parece el mismo encargo.
La pregunta que deberías hacerte en vez de esa
Cambiar ¿cuánto cuesta? por ¿cuánto vale para mi negocio que esto funcione? reordena toda la decisión.
Y los datos apoyan la pregunta:
- El 91% de las empresas usa vídeo como herramienta de marketing, según el informe de Wyzowl de 2026.
- El 82% de quienes lo hacen dice que les da buen retorno.
- El 96% de los compradores B2B considera el vídeo un factor importante para avanzar en una decisión de compra, según Brightcove.
- Las páginas con vídeo incrustado pueden mejorar la conversión hasta un 86%.
Si un cliente nuevo te vale 5.000 € y el vídeo te trae tres al año, la conversación sobre si costaba 4.000 u 8.000 se vuelve secundaria. Si no sabes cuánto te vale un cliente nuevo, ese es el número que te falta antes de pedir presupuestos.
Cómo comparar tres presupuestos sin equivocarte
Cuando te lleguen las propuestas, mira estas cinco cosas antes que el total:
- ¿Incluye guion y concepto, o solo ejecución? Es la diferencia más cara.
- ¿Cuántas jornadas de rodaje y con cuánta gente?
- ¿Cuántas rondas de cambios entran? Si no lo pone, entra una.
- ¿Cuántas versiones y en qué formatos? Horizontal, vertical, cortes para redes.
- ¿La música tiene licencia comercial? Esto ha costado disgustos serios a más de una empresa.
Dos presupuestos con el mismo número final pueden ser trabajos completamente distintos.
Y una última cosa
El vídeo más caro es el que no consigue nada. Hemos visto producciones de veinte mil euros preciosas que no movieron una sola venta, y piezas de tres mil, hechas con criterio, que llenaron una agenda comercial.
La diferencia casi nunca estuvo en el presupuesto. Estuvo en si alguien se sentó antes a decidir qué tenía que conseguir ese vídeo y para quién.
Si estás valorando producir vídeo para tu empresa y quieres una propuesta hecha sobre tus objetivos y no sobre un catálogo, cuéntanos tu proyecto: hacemos producción audiovisual para empresas y la asesoría mensual con Ohana.


