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Mentalidad y negocio

Cómo fidelizar clientes como creador de contenido

4 min de lectura

Hay una escena que todo creador de contenido conoce. Tienes que proponerle un vídeo a un cliente y te quedas parado: «yo creo que esto puede molar… ¿o mejor con esta otra iluminación?». Dudas, porque estás eligiendo entre tus gustos.

En el primer capítulo del podcast contamos el truco que usamos para salir de ahí, y es probablemente el consejo más rentable de todo el episodio.

El truco: imagina que el negocio es tuyo

Métete en la cabeza de que esa panadería, ese taller, esa clínica, es tuya. Desde hoy. ¿Qué vídeo harías para vender más? ¿Cuánto cariño, cuánta técnica, cuánto tiempo le dedicarías, sabiendo que la producción sale de tu bolsillo y te estás jugando dos o tres mil euros tuyos?

Responde a eso y proponle tu idea al cliente. En la gran mayoría de los casos vas a acertar. Y cuando no aciertes —cuando el cliente prefiera su idea— habrás ganado algo que vale más que la idea: habrás demostrado implicación.

La implicación gana a la técnica (aunque duela)

Esto es lo incómodo del episodio para los técnicos: el cliente no se queda contigo porque el foco esté perfecto ni porque grabes en una súper calidad.

Se queda porque conecta contigo. Porque ve que hablas de su proyecto como si fuera tuyo, que le dedicas más tiempo del que se contrató, que cuando llama, estás. La confianza que le transmites pesa más que el vídeo brutal.

La frase que lo resume la dijimos tal cual: el día que le fallas en atención, el cliente encuentra a «un chico que es un pelín peor, pero que cuando le llamo, está y habla de mi proyecto como si fuera suyo». Y se queda con él. Contra eso no compite ninguna cámara.

Por qué esto es además el mejor negocio

No es solo filosofía de trato: es matemática de negocio.

Según Harvard Business Review, conseguir un cliente nuevo cuesta entre 5 y 25 veces más que conservar uno que ya tienes. Cada cliente que fidelizas es marketing que no pagas, presupuesto que no negocias desde cero y un testimonio que trabaja por ti.

Para un creador de contenido, la cuenta es aún más clara: el cliente fijo mensual es lo que convierte un mes bueno en un negocio estable. Y los clientes fijos no se consiguen con descuentos: se consiguen con la sensación de que soltarte sería perder algo.

Tres hábitos que fidelizan (y no cuestan dinero)

  • Propón siempre una idea propia. Aunque no se elija. El cliente que recibe propuestas siente que tiene un socio; el que solo recibe presupuestos siente que tiene un proveedor.
  • Deja aire alrededor de cada cliente. La agenda con los minutos contados se nota: contestas tarde, llegas justo, piensas en el siguiente. Mejor menos clientes mejor atendidos que una lista de encargos a medias.
  • Habla su idioma, no el tuyo. Al cliente no le cuentes qué cámara usas: cuéntale qué va a conseguir. La técnica es tu problema; el resultado es el suyo. Sobre esto va también la historia que encontramos detrás de cada negocio.

Preguntas frecuentes

¿Cómo consigo que un cliente puntual se convierta en fijo?

Termina el primer proyecto y propón el siguiente antes de que te lo pidan: qué harías tú el mes que viene si el negocio fuera tuyo. La propuesta proactiva convierte el encargo en relación.

¿Qué hago si un cliente solo mira el precio?

Compite una vez, aprende y suéltalo. El cliente que solo compra precio se irá con el siguiente descuento; el que compra implicación se queda años. Sobre cómo presupuestar sin regalarte está cuánto cobrar como videógrafo.

¿La calidad técnica entonces no importa?

Importa como el suelo, no como el techo: por debajo de cierto nivel te descartan, pero por encima ya no suma. Lo que suma a partir de ahí es criterio, atención e implicación.


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El episodio del que sale esto

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