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Cuánto cobrar como videógrafo: proyectos, no horas

5 min de lectura

«¿Cuánto cobro?» es la pregunta que más nos llega, de creadores y también de clientes que no saben si un presupuesto es razonable. En el primer capítulo del podcast le dedicamos un buen rato, con casos concretos. Este artículo lo ordena.

El problema de vender horas

El tiempo de un profesional es relativo, y esa palabra lo cambia todo. Si tú resuelves en una hora lo que a otro le lleva cuatro, cobrar por horas te penaliza exactamente por ser bueno: cuanta más experiencia, menos facturas por el mismo resultado.

Por eso la manera sana de presupuestar no es «tantas horas a tanto la hora», sino el proyecto completo: un desglose de cómo vas a llevar al cliente del punto A al punto B, qué incluye, cómo te vas a involucrar y qué resultado va a obtener. Eso tiene un valor, y lograrlo tiene un precio. Las cámaras y las luces se pueden contar; el criterio que hace que todo funcione, no se cuenta por sesenta minutos.

¿Excepciones? Claro. Un evento cerrado —cubre esta gala de cuatro horas y entrégame un resumen— se presupuesta casi por fuerza como pack de tiempo. Ahí no hay que pelearse con la realidad: se cobra el bloque y punto.

Lo que casi nadie hace: dejar el día limpio

Un hábito que contamos en el episodio y que explica más tarifas altas que cualquier truco de negociación: no poner dos rodajes el mismo día, aunque el rodaje sea de tres horas.

¿Por qué? Porque llegas una hora antes. Porque si el cliente necesita empezar media hora antes, ya estás. Porque si hay que quedarse, te puedes quedar. Nada de eso aparece como línea en el presupuesto, pero todo eso es el presupuesto: es la diferencia entre vender churros por horas y que un cliente tenga la seguridad de que lo que necesita va a ser entregado.

La alternativa la conocemos todos: el Excel con los minutos contados, el atasco entre sesión y sesión, la cabeza puesta en si te da tiempo a comer. Ese día no atiendes bien a nadie. Y la atención es lo más valioso que tienes: el día que falte, el cliente encontrará a uno «un pelín peor, pero que cuando le llamo, está».

No seas el más barato

La posición del más barato es la única que siempre tiene un competidor esperando: alguien dispuesto a morir de hambre más despacio que tú. La posición del más profesional —el que llega antes, responde, entrega y garantiza— no se disputa por precio.

Para calibrar dónde está el suelo, sirve mirar los baremos públicos. La calculadora de Malt publica las tarifas medias de videógrafos freelance en España:

PerfilTarifa media por día
Junior (menos de 2 años)110 €
Intermedio (2–7 años)143 €
Senior (más de 7 años)250 €

Léelo bien: eso es lo que paga el mercado por un día de manos. Es el precio de venderte como tiempo. Cuando en el episodio hablamos de eventos de 1.500 dólares o de proyectos de miles de euros, la diferencia no es la cámara: es que ahí no se está vendiendo un día, se está vendiendo un resultado con responsabilidad dentro. Si tus presupuestos se parecen más a la tabla que a lo segundo, el problema no son tus precios: es qué estás vendiendo. De eso va vender resultados y no jornadas.

La geografía importa (más de lo que crees)

Mismo trabajo, distinta ciudad, distinto precio. En el podcast pusimos el ejemplo real: cubrir un evento de cuatro horas con equipo completo —cámara, iluminación, sonido, dron— se cobra en Miami desde unos 1.500 dólares. Ese mismo despliegue, para un negocio normal en Madrid, ronda los 500 euros.

¿Es injusto? Es contexto: la vida en Madrid cuesta aproximadamente la mitad, y la fiscalidad es otra. La lección práctica no es mudarse: es que tu tarifa depende del mercado al que le vendes, no del sitio donde duermes. Hay productores viviendo en Madrid y facturando a clientes de Estados Unidos. Con el trabajo remoto y las marcas globales, elegir mercado ya es una decisión de negocio más.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cobra un videógrafo freelance en España?

Los baremos de plataformas sitúan la media entre 110 y 250 € al día según experiencia. Los proyectos con estrategia, producción y resultado medible se mueven en otro orden: de cientos a miles de euros por pieza. La diferencia no es el equipo, es lo que se vende. En nuestra guía de precios de vídeo corporativo están los rangos por tipo de proyecto.

¿Presupuesto por horas o por proyecto?

Por proyecto siempre que el encargo tenga un resultado definible (una campaña, una serie de piezas, una web con vídeo). Por bloque de tiempo solo cuando el encargo ES tiempo: cubrir un evento, un directo, una jornada de fotos.

¿Cómo subo mis precios sin perder clientes?

Subiendo lo que incluye el precio, no solo la cifra: desglose claro, disponibilidad real el día del rodaje, entregas pensadas para cada plataforma. Los clientes que solo compran precio se irán; suelen ser los mismos que consumen tu agenda y no la pagan.


Si quieres que miremos tus números y tu forma de presupuestar, eso se trabaja en la auditoría 1:1 con Lilo & Víctor.

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