Orestes lo dijo con una frase que se ha convertido en el titular del capítulo 4 del podcast: «ChatGPT es primaria». Es lo más básico que puedes tener ahora mismo de inteligencia artificial, lo que ya todo el mundo debería entender, y después de eso viene un mundo muy grande. La pregunta que le hicimos es la que se hace cualquier creativo: ¿se va a cargar la IA el trabajo del social media manager, del creador de contenido, del editor?
Su respuesta: ni ahora ni, posiblemente, en los próximos años. Se van a quedar quienes sepan lo que están haciendo y tengan visión de cómo es el trabajo. Porque dentro de este mundo hay mucha gente que no sabe ni por qué hace las cosas: por qué un vídeo, por qué un reel, por qué un anuncio. Y si no entiendes eso, es imposible que le pidas a la IA algo que tú no conoces. Lo único que va a hacer la IA es barrer fuera a todo el que no sabe.
Sin lenguaje técnico no puedes dirigir a la IA
El ejemplo es de cámara, pero vale para todo. Hoy hay muchas herramientas que hacen vídeo. Hacer uno para reírte con los amigos es fácil. Hacer uno para una marca con sus colores, su estética y su forma de mover la cámara ya no lo es: si no sabes lo que es un tilt, un paneo, la diferencia entre un anamórfico y un esférico, cómo se descomprime después en postproducción, ¿cómo se lo explicas a la máquina? El cliente tampoco te lo va a decir, porque el cliente no es técnico: te dice «fíjate en todo lo que hemos hecho y hazme algo así». De ahí para atrás, el conocimiento tiene que ponerlo alguien.
La conclusión es contraintuitiva: ahora hace falta un perfil más técnico que antes, no menos. Cuando nosotros empezamos, con saber que el anamórfico «alarga las lucecitas» bastaba para impresionar; hoy tienes que entender qué hay detrás para poder pedirlo, evaluarlo y corregirlo. Los datos van en la misma dirección: en el informe de Adobe de 2026 sobre más de 16.000 creadores, tres de cada cuatro ya tienen la IA integrada en su flujo de trabajo, pero el 57 % dice que lo que sale necesita edición moderada o extensa antes de publicarse. La máquina produce; alguien con criterio decide y arregla.
A quién se lleva por delante
En el podcast lo resumimos en dos grupos, y Orestes asintió. El primero, los que niegan la IA: si la niegas, estás destinado a meterte en una cajita y hacer vídeos de cumpleaños, sin desmerecer a quien los hace. Te encasillan como el videógrafo para algo muy específico que no necesita nada más. El segundo, los perfiles junior sin base, los que dicen que no necesitan estudiar cine para saber cómo se mueve una cámara. Sin ese conocimiento básico no pueden escribirle a la IA nada útil, porque ¿qué le van a pedir? «Una toma de noche con las lucecitas alargadas»?
Y a quién potencia: a quien tiene experiencia. La IA se va a cargar parte del trabajo de las nuevas generaciones y va a multiplicar el de las anteriores, porque saben explicarle mejor lo que quieren. Es la misma lógica de nunca vendas servicios que no sabes hacer: el criterio no se subcontrata, tampoco a una máquina.
Los gurús de veinte años y el arte de explicar
Le preguntamos por los chavales de veinte años que se creen Einstein y venden cursos. Orestes no les niega el talento: cuando él empezaba, la referencia de todos era un chico de diecinueve o veinte años, Sam Kolder, que marcó un antes y un después en YouTube con sus planos, sus tomas de dron y su color. La edad no importa. Lo que importa es tener los pies en la tierra y entender que hacer es una cosa y explicar es otra. Hacerle entender a alguien que te ha pagado mil euros por un curso por qué se graba desde abajo, por qué con poca luz, por qué este objetivo y no aquel, eso es lo difícil. La intención y la narrativa son lo complicado, aunque sea en un reel.
Lilo añadió lo que ve en Miami: equipos de contenido de dieciséis y dieciocho años con un nivel muy bueno para su edad, que construyen comunidad en plataformas nuevas y acaban vendiendo cursos y su historia. El problema no es que existan; es que muchos clientes, empresas grandes incluidas, no entienden cómo funcionan las redes ni la IA ni una automatización, solo ven métricas. Y como dice Orestes, el problema del sector no es que haya mucha gente haciéndolo: es que hay mucha gente haciéndolo mal, y eso afecta a los precios de los que lo hacen bien. Lo desarrollamos en quién dicta el precio.
Preguntas frecuentes
¿Qué debería aprender un filmmaker sobre IA ahora mismo?
Primero lo básico, ChatGPT y las herramientas de vídeo generativo, para saber qué hacen y qué no. Pero sobre todo el lenguaje técnico de tu oficio: planos, movimientos, ópticas, luz, color, narrativa. Es lo que te permite pedir, evaluar y corregir. Sin eso, la herramienta manda y tú obedeces.
¿La IA va a sustituir al editor de vídeo?
Va a sustituir al editor que solo ejecuta sin saber por qué. Al que entiende ritmo, intención y marca lo va a hacer más rápido y más caro. Y ojo: sirve también para lo que no es vídeo, como la captación de clientes; lo contamos en automatizar la captación de clientes con IA.
¿Debo decirle al cliente que uso IA?
Nosotros preferimos la transparencia: el cliente compra un resultado y un criterio, no un método. Si la IA te ayuda a llegar antes y mejor, es una ventaja que vender, no algo que esconder. Lo que nunca puedes vender es un resultado que no sabes producir.
Si quieres meter la IA en tu flujo de trabajo sin perder el criterio que te hace valioso, en la auditoría 1:1 revisamos tu proceso de principio a fin.
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