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Equipo y técnica

Filmmaker contra Netflix: no compiten, se alimentan

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Hay una pregunta que Víctor le soltó a David Couso en el capítulo 6, sentados en un patio andaluz de Huelva, que muchos filmmakers se hacen en voz baja: si hoy tenemos cámaras y edición a un nivel bestia, ¿llegará el día en que un filmmaker con dos compis haga series o pelis baratas y le coma terreno a las plataformas? David, coordinador de dirección en series y publicidad, con Netflix, Disney+ y La que se avecina en el currículum, contestó sin titubear: no son competencia, porque alimentan mercados diferentes. Y Lilo, desde Miami, fue un paso más allá: no solo no compiten, se alimentan el uno del otro.

El argumento de Víctor: la misma cámara y equipos cada vez más pequeños

Víctor no lo planteó por provocar. Hay series de Netflix rodadas con una FX3, «la misma cámara que llevamos nosotros». La iluminación es cada vez más potente, más pequeña y más portátil: donde antes iban director de foto, gaffer y tres eléctricos, ahora van director de foto, gaffer y, como mucho, un eléctrico. Donde había dos ayudantes de dirección hay uno, y el guion puede salir del propio ayudante tirando de Claude. Su conclusión: lo que antes hacían 20 personas lo harán 5, y los equipos de las grandes producciones se van a reducir.

Si estás pensando en esa cámara, tienes la comparativa completa en FX3 o FX30, cuál comprar. Pero la cámara es solo la mitad del argumento, y ahí es donde David le paró los pies.

Por qué David dice que no: industria, rapidez y complejidad

David recordó que hace diez o quince años ya se intentó: proyectos de un solo día de rodaje impulsados por el Notodofilmfest, pelis hechas entre colegas. El problema no era la calidad, era el negocio: no tenían el mismo público, no se podían emitir en salas ni cobrar por ellas, no había una relación comercial detrás. Eso no genera industria ni escalabilidad. Puedes hacer una película con un amigo, claro, pero con ese presupuesto no te sientas en la mesa de la industria audiovisual real.

Y luego está el set. Sí, una serie puede rodarse con una FX3, pero con muchos complementos y con un equipo grande alrededor, porque la ficción exige una rapidez enorme y una complejidad artística (vestuario, arte, decorados) que te planta cuatro tráilers en la localización. David lo bajó a tierra con una escena: rodar en cuatro horas tres secuencias en la Gran Vía, con la calle cortada y tres actores que cobran 6.000 euros por ese día. Para sacar una secuencia de cuatro minutos pueden hacer falta cien personas corriendo. Ahí no llega un filmmaker solo, por bueno que sea.

Víctor insistió todavía: si Lilo sabe grabar, dirigir, editar y escribir, con una persona haces lo mismo que con cuatro. La respuesta de David es de las que conviene apuntarse: sí, pero no a la vez. Mientras se rueda una serie, hay un equipo de postproducción haciendo un premontaje de lo rodado ese día para ver si hace falta repetir alguna secuencia, y el guionista ya está preparando capítulos nuevos. Si pones a una persona en cuatro puestos, tarda cuatro veces más, por muy habilidosa que sea.

Esto vale igual para tu negocio pequeño. El filmmaker que lo hace todo tiene un techo por la misma razón: el tiempo no se multiplica. En el rodaje grande ese techo se compensa con organización, que es lo que desarrollamos en preproducción, donde se gana o se pierde un rodaje.

El vertical: otra liga, no una amenaza

David añadió un matiz que pocos tienen en el radar. En los últimos años, Atresplayer y la plataforma de RTVE han invertido en series verticales: en vez de cinco millones de euros cuestan unos 200.000, se ruedan en una semana en lugar de en ocho meses, con un equipo de unas 19 personas contando actores, y con capítulos de dos minutos pensados para el móvil de un público más joven. No es la versión barata de una serie de Netflix: es otro producto para otro mercado, y difícilmente lo veremos en la televisión generalista.

Ese abanico de formatos tiene detrás un boom real. Según el Informe del Sector Audiovisual 2023 que recoge Público, el empleo en actividades audiovisuales creció más de un 93 % en tres años al calor de las plataformas. Más volumen, más formatos y más nichos, lo que no significa que todos jueguen en la misma liga ni en las mismas condiciones. Las costuras de ese crecimiento las desmontamos en pleno empleo y precariedad a la vez.

Lilo y el punto medio: las dos líneas se alimentan

Lilo lo vio desde Ohana Creative, la agencia de marketing y contenidos que lleva en Miami. Antes, un equipo pequeño necesitaba cámaras que no podía ni presupuestar para tener una calidad decente; hoy, con una FX3, ya la tiene, y si aprende a trabajar con las luces nuevas hace mejores trabajos. Al revés también funciona: el rodaje grande aprende del pequeño a moverse más rápido y a adaptarse a la velocidad de entrega que piden las marcas. La grande aprende velocidad; la pequeña, calidad.

En Ohana hacen con equipos pequeños rodajes «lo suficientemente interesantes para empresas», sin guionista ni cien personas en set, porque a esa escala «no hay dinero que cubra ese proceso». Para Lilo, la competencia real no está entre los dos mundos, sino en la cabeza de quien empieza y mira los dos caminos: la gran televisión o el trabajo con negocios. Él se fue por el centro. Si estás en ese cruce, freelance o agencia te ayuda a ordenar la decisión.

Perfiles distintos: el artista y el pulpo

David cerró con algo honesto: son perfiles distintos. Nunca se ha sentido muy operador, aunque lleva toda la vida con cámaras; disfruta en «la chicha» artística, con los actores, componiendo el set, trabajando la narrativa del plano. Y reconoce que pelearse con clientes y la gestión empresarial le dan pereza. El filmmaker, en cambio, tiene que ser guerrillero: aguantar las horas, sacar un proyecto adelante solo y tener cinco u ocho brazos, como un pulpo, con dos cámaras encima. Hay que valer para una cosa y para la otra, y ninguna es menos.

La lectura para tu negocio es clara: no compitas con Netflix ni intentes parecerte a un rodaje de cien personas. Vende lo que tu formato hace mejor, que es velocidad, cercanía y resultados para empresas. Es la lógica de vender sistemas, no vídeos.

Preguntas frecuentes

¿Puede un filmmaker rodar una serie con una FX3?

Técnicamente la cámara no es el límite: hay series de plataforma rodadas con ella. El límite es todo lo demás: equipo, tiempos, vestuario, arte, actores y un modelo de negocio que permita amortizarla.

¿Las series verticales son una oportunidad para filmmakers?

Son otro mercado, con presupuestos de unos 200.000 euros y rodajes de una semana, según contó David. Siguen necesitando un equipo de una veintena de personas, así que la puerta suele ser entrar en ese equipo, no producirla tú solo.

¿Por qué no puedo hacerlo todo yo y cobrar como un equipo?

Porque una persona en cuatro puestos tarda cuatro veces más, y el cliente acaba pagando tu cuello de botella. La salida no es trabajar más horas, es repartir el trabajo, y lo contamos en delegar para ir más rápido.


Si dudas entre crecer como equipo pequeño o perseguir rodajes grandes, en la auditoría 1:1 miramos qué formato te da más con lo que ya tienes.

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