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Nichos para filmmakers: dónde está el dinero

7 min de lectura

En el capítulo 6, Lilo puso un dato encima de la mesa para abrir debate: el 91 % de las empresas ya usa el vídeo como herramienta de marketing, según Wyzowl. David Couso, coordinador de dirección en series y publicidad, lo resumió sin rodeos: si hoy no tienes un perfil y una marca en redes, «no eres nadie». Y de ahí salió la pregunta que de verdad importa: si casi todas las empresas usan vídeo, ¿por qué tantos filmmakers no facturan? Víctor tenía una respuesta incómoda: se equivocan de target.

Las pantallas buscan contenido nuevo

David arrancó por el lado de la industria. Las redes se reciclan constantemente, y las plataformas también: la ficción ya no es tan atractiva para el espectador como antes, y por eso crecen los reportajes, las docuseries y el true crime. El deporte es el ejemplo más claro: Amazon compra el Mundial, las marcas meten dinero para aparecer en él y la plataforma se renueva por la puerta de atrás. Hay que estar muy vivo en este cambio constante de mercados, porque ahí están las pantallas para dar visibilidad a quien sepa moverse.

Hasta aquí, todos de acuerdo. El problema empieza cuando el filmmaker traduce esa demanda en una etiqueta de sector y se queda ahí.

El océano rojo de «soy filmmaker de…»

Víctor lo dijo así: soy filmmaker de deporte, de acuático, de automoción, de gastronomía. Para él, eso es irse a un sitio donde no hay negocio, un océano rojo de toda la vida. Y puso el ejemplo al revés: si mañana necesita a alguien para una boda y tú solo sabes grabar Fórmula 1, no puede llamarte, porque no sabes grabar el anillo. Puedes tener un negocio de la hostia grabando algo tan poco glamuroso como aseos para grandes compañías; lo que no tiene sentido es encerrarte en una etiqueta.

Su tesis va más lejos: las agencias de publicidad «van a morir, les quedan dos telediarios». Dentro de cinco años nadie contratará una agencia, contratará «la agencia de Gonzalo», porque Gonzalo tiene una marca personal y lo que representa (orden, creatividad, criterio) se lleva dentro de su negocio. El cliente no está en el sector, está en la persona: decide con qué tipo de gente quieres trabajar y ve a por ella. Cómo construir esa marca sin convertirla en un circo lo tienes en marca personal para filmmakers, y por qué elegir con quién trabajas es la mitad del negocio, en el cliente tóxico lo atraes tú. Eso sí, la marca personal también pesa en contra: Víctor lo comparó con los cantantes, si el que da la cara se mete en un escándalo, los clientes se van con él.

David no lo compra: el músculo de producción

David discrepó. Si quieres hacer el anuncio de la lotería de Navidad, vas a ir a una agencia con largo recorrido y una productora en condiciones detrás. No por valores ni por talento, sino por músculo de producción: gestionar presupuesto, tiempos, recursos y un equipo capaz de rodar una campaña en un mes y entregarla para que se emita el 24 de diciembre. Ningún filmmaker, por mucho que crezca, tiene ese músculo solo.

Y dio una cifra de referencia: una empresa del tamaño de El Corte Inglés puede pagar del orden de medio millón de euros por un spot de 30 segundos para televisión. Ahí la competencia con una pequeña agencia, según David, no va a existir. Es la misma frontera que se dibujó en el debate de filmmaker contra Netflix: mercados distintos con reglas distintas. Para situar tus propios números lejos de esa liga, tienes cuánto cuesta un vídeo corporativo.

Lilo: depende de dónde, y la garantía se paga

Lilo metió la geografía en la ecuación. En Estados Unidos ha visto equipos pequeños, colegas suyos, que sacan proyectos con un resultado descomunal, porque allí hay presupuesto y las empresas confían en equipos que no son famosos. Pero también confirmó la parte de David: cuando un proyecto es delicado, de esos que pueden levantar polémica, el cliente busca credibilidad sólida y recorrido. Y paga hasta cuatro veces más de lo que vale la pieza solo por la garantía. «Eso es real», insistió, porque lo ha vivido.

Víctor lo aterrizó con una comparación doméstica. Si vas a gastarte 3.000 euros en el último Mac, puedes comprarlo en la tienda de la esquina y ahorrarte 500, o en El Corte Inglés, MediaMarkt o Amazon con tres años de garantía. Casi todos pagamos más en el segundo sitio, porque si algo falla, alguien responde. La garantía es parte del producto, y en el audiovisual también se cobra.

El nicho raro que factura siete cifras

La parte más jugosa la trajo Lilo. Un colega suyo hace contenido para empresas que venden equipos médicos a gran escala: piezas de tipo documental, publicidad, una factura visual top. Un sector que el propio Lilo ni conocía. Su equipo no llega a diez personas y factura siete cifras. David lo completó: es una industria que mueve mucho dinero, sobre todo en Estados Unidos, que seguramente es cómoda de producir y que no necesita pasar por televisión.

Lilo lo reconoció como autocrítica: muchas veces nos vamos a lo artístico, a lo que nos gusta, y olvidamos la parte de empresa. A veces él mismo prefiere ganar menos haciendo algo que le encanta, y es una decisión legítima, pero hay que tomarla sabiendo lo que dejas en la mesa. El nicho rentable rara vez es el que sale en tu feed; suele ser el que nadie mira y que tiene un problema caro que resolver. Por qué el vídeo funciona y aun así cuesta cobrarlo lo contamos en el vídeo vende, ¿por qué cuesta cobrarlo?.

Preguntas frecuentes

¿Me especializo en un sector o en un tipo de cliente?

Según Víctor, en un tipo de cliente: personas y marcas personales con las que quieras trabajar. La etiqueta de sector (deporte, motor, gastronomía) te mete en un océano rojo y te cierra puertas que sí sabrías abrir.

¿Una microagencia puede competir con una agencia grande?

En campañas de televisión con fecha cerrada y equipos enormes, no: es músculo de producción. En proyectos para empresas con presupuesto y confianza, sí, y el caso del colega de Lilo con equipos médicos lo demuestra.

¿Cómo encuentro un nicho como el de los equipos médicos?

Busca sectores con dinero, poca competencia audiovisual y un problema concreto que el vídeo resuelva, y ofrece el resultado, no las piezas. Es justo lo que desarrollamos en vender sistemas, no vídeos.


Si quieres saber si tu nicho actual es un océano rojo o tiene recorrido, en la auditoría 1:1 lo miramos con tus clientes y tus números reales.

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