Hay una pregunta que nos llega casi cada semana y que Lilo le lanzó a David Couso nada más arrancar el capítulo 6: cómo se encuentra estabilidad en un sector donde los proyectos llegan, se van y nadie sabe cómo le irá el año que viene. David, coordinador de dirección en series y publicidad, contestó sin adornos y desde dentro: en el audiovisual la estabilidad no se encuentra, se encadena. Lo dice alguien que ha rodado series para TVE, Netflix o La que se avecina y que ha sacado adelante más de 120 campañas de publicidad.
Proyectos de tres a seis meses y una rueda que cuesta arrancar
Una producción de ficción dura, según David, entre tres y seis meses: preproducción, un rodaje de 8 a 12 semanas y el cierre. Después se acabó, y no hay contrato que siga corriendo. Él empezó con 26 años en Centro Médico, y ahí descubrió el problema de empezar joven: poca experiencia, pocos equipos conocidos y, por tanto, poca gente que piense en ti cuando arranca otra serie.
Eso que David llama generar la rueda es lo mismo que le pasa a cualquier freelance: que te llamen de un sitio y de otro hasta tener una cartera que te dé continuidad económica. Su receta tiene dos partes. Tener siempre proyectos en paralelo y, cuando no se puede, mover hilos antes de acabar un proyecto para encadenar el siguiente. Antes, no después: si esperas al último día de rodaje para buscar, llegas tarde. Es la misma lógica que contamos en sistema de captación de clientes: la captación no se enciende cuando el calendario se vacía.
Las plataformas subieron el volumen y bajaron el sueldo
David vivió de dentro el cambio que trajo la llegada de las plataformas en 2016 y 2017. Antes, en televisión, publicidad y cine, se pagaba bastante más: si cobrabas 4.000 o 5.000 euros al mes por proyecto, ese colchón te cubría los meses que estuvieras parado. Con la ebullición de proyectos los salarios bajaron y los contratos se ajustaron. Más trabajo, sí, pero con mucho menos margen para aguantar entre uno y otro.
El dato acompaña. Según el Informe del Sector Audiovisual 2023 que recoge Público, el empleo en actividades audiovisuales creció más de un 93 % en tres años. Hay más gente trabajando que nunca, y aun así la inestabilidad no ha desaparecido: solo ha cambiado de forma. De esa contradicción hablamos a fondo en pleno empleo y precariedad a la vez.
Empleados con alma de autónomo
Aquí Víctor soltó una de esas frases que levantan ampollas, y avisó de que le iban a caer críticas. En series y pelis, dijo, hay una especie de cultura sindical: la gente reclama sus derechos de empleado, las jornadas de 10+1, que si hago una hora más me la pagas, que me recojan, que me paguen el taxi. Le parece bien, pero señaló la contradicción: son empleados con alma de autónomo. Terminan un proyecto y están rezando para que les llamen para el siguiente.
En el mundo del filmmaker puro y duro la cosa funciona distinto. Si un proyecto son 27 horas, son 27 horas: cobras por el proyecto, haces el trabajo y te piras. David, que también ha trabajado de freelance en publicidad, lo confirmó: una semana de rodaje, dos de preparación, te pagan la semana y te metes de lleno porque la publi se acaba mañana. Si te suena la sensación de estar atado a quien te da trabajo, la desmontamos en falso autónomo, la jaula de oro.
Pero David también defendió la otra mitad. Una serie es un contrato por obra y servicio con 120 o 140 personas en el equipo de rodaje, y hacer jornadas de 10+1 de media durante cinco meses no se puede conciliar con una vida familiar. Repercute en muchas áreas de tu vida. Por eso la gente se pone estricta con las horas: no es capricho, es la única manera de aguantar el proyecto entero.
La pirámide y la falsa estabilidad del meritorio
Lilo le preguntó si era mejor buscar tres proyectos grandes o diez pequeños para ir haciendo currículum. David contestó que funcionan varias vías y contó la suya: figurante con 18 años en un montón de series, meritorio, runner de producción y, peldaño a peldaño, hasta coordinar y llevar equipos de dirección. Subir la pirámide entera tiene una ventaja que no da ningún atajo: conoces cada puesto y a la gente que lo ocupa.
También existe una vía más directa: el meritorio o becario al que luego contratan de auxiliar y que acaba haciendo vida en una productora que le llama para todos sus proyectos. Dos proyectos al año de cuatro o cinco meses, unos años de aprendizaje y algo parecido a la estabilidad. David lo resumió con una frase que conviene recordar: esa estabilidad, por estable que parezca, es muy peligrosa. Haces dos proyectos, la productora para dos años, ya no te llama y te quedas en el vacío.
La lección vale igual para quien graba contenido para empresas: un cliente grande que te llena el año no es estabilidad, es dependencia. Cómo cuidar a los que tienes sin colgarte de uno solo lo contamos en cómo fidelizar clientes. Y si quieres saber cómo se entra en la rueda de las grandes producciones, lo tienes en cómo entrar en rodajes grandes.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura un proyecto de ficción en España?
Según David Couso, entre tres y seis meses en total: preproducción, un rodaje de 8 a 12 semanas y el cierre. Después el equipo se disuelve y cada uno vuelve a buscar el siguiente.
¿Cómo se consigue continuidad trabajando por proyectos?
Con proyectos en paralelo y moviendo contactos antes de que termine el actual, no después. David lo resume en experiencia, contactos, aprendizaje y madurez, hasta llegar a un caché que haga que la industria te reclame de forma continua.
¿Es mejor entrar en plantilla de una productora o ir por libre?
Depende de cuánto control quieras sobre tu calendario. La productora da una estabilidad relativa que desaparece en cuanto para; ir por libre te obliga a montar tu propio sistema. Si estás pensando en dejar de cobrar por jornada, lee cuándo dejar de vender tu tiempo.
Si tu calendario depende de que te llame siempre el mismo cliente, en la auditoría 1:1 revisamos cómo encadenar proyectos sin quedarte en el vacío.
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